“No todo lo que cuenta puede ser cuantificado, y no todo lo que puede ser cuantificado cuenta”.

Albert Einstein

La digitalización del audiovisual ha sido un proceso imparable. Ha traído cambios profundos en el sector. Distribución, exhibición, producción, así como los diferentes sectores televisión, cine, radio, telefonía móvil… todo se ha reconvertido, iniciándose una carrera de obsolescencia y avance tecnológico que no sabemos muy bien a donde nos llevará a día de hoy. Haciendo un poco de historia sobre la digitalización, fue el film Tron en 1982 donde se introdujeron unos 20 minutos de animación generada por ordenador. Sin embargo, tendrían que pasar muchos años para ver un proceso completamente digital. Toy story fue el primer film de animación realizado digitalmente en 1995. Y The phantom menace de 1999 realizada por George Lucas fue grabada en parte con la cámara digital de sony HDC-F750 pero también con película de kodak. Su segunda parte Attack of the clones fue completamente filmada en digital. En medio de estos títulos Roger Deakins inauguró el primer color enteramente digital en Oh Brother (2000). Y en España fue Julio Medem con la Sony F900 que rodaría Lucia y el sexo en el 2001, completamente captada en digital.

A finales de los 90 los procesos aun no estaban bien implementados. Sony era la empresa que más empeño había puesto en la digitalización, pero sus cámaras F750 y F900 eran caras y aparatosas con un workflow costoso y complejo. Fue la empresa Red de la mano de su creador Jim Jannard que en 2005 acertó con el nuevo camino de la digitalización del cine en la captación con su Red One Mysterium M. Una cámara con una resolución de 4k. Y aquí empezó uno de líos. Las resoluciones. Ya era posible el 4k. En fotografía digital hacía mucho tiempo que se había conseguido. Pero no podemos decir lo mismo del cine digital, de la informática y de los televisores.

Desde entonces uno de los caballos de batalla, así como estrategia de márqueting y ventas ha sido la resolución. Introduciendo los conceptos 8k, 4k, ultra uhd, full hd, así como resoluciones hibridas para la captación 6K, 5K, 4,6k, 2,5K con diferentes relaciones de aspecto. Comprender el concepto de resolución es sencillo, pero no sus interrelaciones e implicaciones profundas. La resolución es básicamente el número de pixeles de los que está formada una imagen digital. Hay 4 maneras de notar la resolución de un dispositivo. La resolución TV haciendo referencia al número de líneas o píxeles verticales de resolución de la imagen por canal de color. Así tendríamos las resoluciones UltraUHD (2116) el full Hd (1080). En el cine sin embargo se utiliza como referencia a la resolución por el número de píxeles horizontales. 4K, 2K… “K”, en este caso, es la sigla de “kilo”; pero de “kilo” informático, es decir, no 1.000 sino 1.024. Lo que llamamos cinema 4K tendrá 4×1024=4096 píxeles horizontales y el estándar actual del 2K tendrá 2×1024 =2048 píxeles horizontales. Al hablar de resolución en la fotografía se cita una única cifra: la del número de píxeles que ofrece el sensor, los famosos “megapíxeles”. Esto es debido a que la fotografía digital optó por usar un sólo chip captador, habitualmente un CMOS. La resolución en el terreno informático se nota el vertical por el horizontal y hay diferentes medidas.

De entrada y sin más información a más resolución más calidad. Aunque otros factores intervienen en la imagen que afectan a la captación, la postproducción y finalmente la exhibición de esos contenidos. Factores cómo el muestreo de la imagen, los bits, el códec, el rango dinámico, el espacio de color, la luminosidad tanto de la muestra captada como de la pantalla donde se reproduce, así como el tamaño de la pantalla y un largo etcétera… Es decir, hay elementos importantes tanto en cómo fueron captadas o creadas esas imágenes, como se han procesado y como se reproducen que influyen en la calidad de la imagen final.

Todas nuestras extensiones tecnológicas deben tener como punto de partida nuestra biología. Pero no es fácil comprender la resolución que tiene nuestro ojo humano, su funcionamiento es complejo y muy diferente al de un sensor. Además, tenemos diferente capacidad para captar el color y la luminosidad. Hay diversos estudios y aun no parece clara la respuesta. En uno de los estudios del doctor Roger Clark* se afirma que la resolución para el color son 6 megapixeles y para la luminosidad unos 100 megapixeles. Esto darían unos 530 píxeles de densidad en puntos por pulgada Es relevante también la distancia a la que observamos (ver gráfico anexo). Cada tamaño de pantalla tiene una distancia óptima, muy cerca nos haría ver los pixeles y nos impediría ver la totalidad de la pantalla, más lejos no podríamos apreciar todos los detalles de la imagen. La distancia tiene que ver con el tamaño de las pantallas que medimos por su diagonal. Por ejemplo, en un móvil de unas 5” de pantalla mirando a unos 25 cm de distancia introducir resoluciones de mas 2K sería irrelevante para el ojo humano porque se habría alcanzado su límite. En pantallas de televisión deberías pensar no en resolución sino en distancia de visionado y luego buscar la mejor solución posible. Monitores de 24” serian ideales para full hd y de 27” el mínimo para introducir el 4k (todo esto depende de la distancia claro está). A todo esto, no hemos hablado de multitud de factores relacionados, como codecs, nits de la pantallas, relaciones de contraste, bits… como de contenidos y la escasez del 4k y sus dificultades para moverlos en la actualidad debido a su peso y necesidades de hardware. Factores que influyen y que dejaremos para un artículo posterior.

 

Gráfico elaborado por el portal Rtings.com

*Para más información sobre los estudios http://www.clarkvision.com