Marie Noëlle, que estudió Matemáticas y como Marie Curie se casó con un físico, el alemán Peter Sehr, con el que dirigió los filmes La mujer del anarquista y Ludwig II, creía que lo sabía todo sobre Marie Sklodowska –verdadero nombre de Curie–, pero no fue hasta años más tarde cuando tuvo conocimiento de la relación sentimental que Curie mantuvo, tras la muerte de su marido, con el físico y profesor también de la Sorbona Paul Lengevin, que estaba casado. El escándalo, que corrió en paralelo a la concesión de su segundo Nobel, casi destruye la carrera de la científica, que aguantó la presión de una sociedad que condenaba la libertad amorosa, especialmente la femenina.

“Comencé a investigar y en los periódicos de la época él era la víctima y ella la traidora. A raíz de este episodio, me interesé por la mujer. No tenía intención de hacer un filme, pero leí el diario que escribió a la muerte de su marido, y me emocionó mucho porque era muy poético, estaba lleno de ternura. En las cartas que escribió a su familia descubrí a un ser único, a un mujer muy libre que hizo lo que creía que tenía que hacer fuera de los convencionalismos. Marie Curie es una inspiración para todos porque tuvo una actitud muy honesta, fue una mujer muy directa, nada quejica, que lo cuestionaba todo y que quería que sus investigaciones fueran útiles, un mensaje muy positivo para la sociedad actual”, indicó Noëlle.

Moderna, libre y femenina

Compartir la devoción que siente por la que fue una de las pioneras en el campo de la radiactividad fue el impulso de la cineasta para rodar este filme sobre la vida afectiva y personal de la científica, una parcela que Noëlle conoce bien y que le lleva a decir “que los científicos no son aburridos, son muy apasionados porque se pasan años intentando descubrir algo nuevo”.

En el encuentro que mantuvo con el público tras la proyección de esta coproducción francesa-polaca interpretada por la actriz polaca Karolina Gruszka, con la que trabajó Noëlle destacó que no había filmado un biopic. “Es una película muy personal sobre una mujer de ciencia que afrontó la vida con una actitud libre y moderna. En las fotos, Curie siempre está seria, a veces incluso enfadada, pero tenía unos ojos y una piel muy bonita, y era muy femenina, tenía muy buen gusto vistiendo”, destacó la directora, a quien el cariño que siente por Marie Curie “no se acaba en esta película”.

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