(Tortuosos conflictos entre pequeñas gigantes)

Año: 2025/ Duración: 101 min./País: España

Dirección: Júlia de Paz Solvas

Guion: Júlia de Paz SolvasNuria Dunjó

Reparto: Kiara Arancibia, Janet Novás, Julián Villagran, Petra Martinez,..

Fotografía: Sandra Roca

Coproducción España-Estados Unidos-Bélgica; 

Sinopsis:

Tras la separación de sus padres, Carmela y su madre se mudan a casa de su abuela. Mientras trata de adaptarse a su nueva situación, Carmela anhela pasar más tiempo en casa de su padre un artista un artista por el que siente adoración. La sombra de este llevará a las tres generaciones de mujeres de la familia a decidir el futuro que merecen. Adaptación al largometraje del corto de la propia Júlia de Paz.
2025: Festival Internacional de Tallin (PÖFF): 2 premios.

2026: Festival de Málaga: Nominada a Mejor película – Biznaga de Oro.

Crítica:

Historia bien contada que muestra las complejas relaciones de una adolescente, Carmela, con sus padres separados, obligada a compartir periodos en casa de su madre y otras en la de su padre -artista plástico -que adora, pero que tiene una vida poco ordenada. Si combinar esa relación se hace difícil para los progenitores, a Carmela le crea inestabilidad y repentinos cambios de humor, o la hacen mostrarse huraña, incluso con sus compañeros de clase, comportamientos que especialmente preocupan a su madre, aunque esta procura no manifestarlo en su presencia. Esta historia familiar tan de actualidad en nuestra sociedad se completa con la aparición de la abuela materna, como el ángel comprensivo que servirá de puente cariñoso en las pequeñas contrariedades familiares.

Julia de Paz pone de manifiesto en este, su segundo largometraje, algunos reflejos de fantasmas perturbadores que, con frecuencia se repiten en la realidad social de abundantes casos similares. Por una parte, la gran preocupación de los padres velando por la influencia del mundo que rodea a los hijos, su fluctuante estabilidad y correcta educación; por otra, el sensible dilema de los adolescentes que les toca vivir esa realidad de, tener que repartir sus estancias periódicamente, ahora en casa del padre, mañana en casa de la madre o al revés. Dividir sus estancias, sus enseres, sus lugares de estudio, y enfrentarse al humor del momento de uno u otro progenitor. Pequeños problemas que se vuelven gigantes y que pueden crear un caos en una efervescente mente juvenil, difíciles de detectar por adultos que están en otras guerras en lucha por la supervivencia. En fin, una familia unida es una caldera, pero una separada puede ser un sutil volcán de conflictos.

Aunque sea sutilmente, es fácilmente detectable que tiene algo de biográfico y otro poco de carga pedagógica. La película está realizada con tacto y sensibilidad. Se siente el cariño puesto por los personajes en resolver cada uno de los dilemas planteados en el guion, y la interpretación de Kiara Arancibia es irregular, por eso encaja bien en su personaje y se aceptan creíbles sus extraños arrebatos de irascibilidad. Janet Novás, en el papel de madre está perfecta, algo mas irregular es la interpretación de Julián Villagrán, según mi percepción, no encaja del todo bien en el papel de padre inconstante y, fluctuante artista. Como contrapeso del desorden e incomprensiones aparece Petra Martínez en el papel de abuela todo amor, que sin forzar voluntades endereza el timón que ha de sortear la tempestad y la historia se vuelve intimista y tierna por momentos. Son esos tránsitos dramáticos cotidianamente reconocibles los que despiertan sentimientos y la hacen cercana al espectador.

Aunque narrativamente es algo irregular, una historia que nos plantea los conflictos internos, en el siempre difícil tránsito de maduración de una adolescente en un entorno de familia poco cohesionada, es seguro que la historia dejará algo de enseñanza positiva para todo aquel que esté abierto a verlo.

P.M.