La urraca y el gorrión

Año: 2025/ Duración: 121 min./ Francia

Dirección: Thierry Klifa

Guion: Cédric AngerJacques FieschiThierry Klifa

Reparto: Isabelle Huppert, Laurent Laffitte, Marina Fois,…

Música: Alex Beaupain

Fotografía: Hichame Alaouié

Coproducción: Francia-Bélgica; 

Sinopsis:

La donación millonaria de la heredera de L’Oreal a un joven artista desata un escándalo que lleva a su hija a destapar una presunta corrupción política. Película inspirada en la figura de Liliane Bettencourt, la que fue la mujer más rica del mundo durante una época, y protagonista de un controvertido juicio en Francia.

Crítica:

La película dirigida por Thierry Klifa, inspirada libremente en lo que fue el escándalo Bettencourt, que devino en un sonado juicio, con guion de Cédric AngerJacques Fieschi y el propio Klifa, ha sido motivo de controvertidas opiniones de críticos y público que, pese a la excelente interpretación de Isabelle Huppert -en eso sí que todos coincidimos- como siempre, con gran naturalidad y sin aparente esfuerzo impregna a su personaje de gran credibilidad, pero la narración no parece asentarse en el tono dramático adecuado con frecuentes altibajos en su discurso que por momentos parece no centrar tema para que despierte el interés que merece la historia. Una historia que, en el fondo puede ser causada por la soledad, el espontaneo encantamiento hacia un embaucador o, por el capricho de un rica niña mimada.

En cualquier caso, la película se debe tomar con menos seriedad de la que tuvo en su momento la realidad, pues el director enfoca el tema intentando desprenderse de cualquier carga trágica, impregnado la narración de cierta desinhibición y fluidez en su discurso, con un tono entre la comedia agridulce y las intrigas familiares y, centrándose en mostrar el desarrollo desde el punto de vista desinteresado, altruista, casi banal, de la rica Liliane, no entrando de lleno en el drama hasta el último tercio de la historia.

Eso hace que la película tenga dos partes muy diferentes, la primera mas ágil y estimulante, en donde se pone de relevancia la creatividad artística que ha de divertir a una élite, el lujo, donde brilla el universo de los ultra ricos, donde cada detalle cuenta y donde el director se ha encargado de reflejarlo de una manera pulcra.

Se disfruta del trato de los buenos momentos, de la luz, de los escenarios y del ritmo, y, sobre todo, del buen encaje que tienen los intérpretes con sus personajes, con una Isabelle Huppert a la que seguimos sus pasos desde el principio al fin de la historia, sin cansarnos de ver como maquilla de veracidad sus caracterizaciones, sea encarnando a un personaje de ficción o, a una personificación histórica.

Pepe Méndez