(SOUND OF FALLING)

Cuatro tiempos para la historia

Año: 2025/ Duración: 149 min./ País: Alemania

Dirección: Mascha Schilinski

Guion: Louise PeterMascha Schilinski

Reparto: Hanna Heckt, Lena Urzendowsky, Laeni Geiseler, Susanne West, Lea Drinda,..

Música: Michael FiedlerEike Hosenfeld

Fotografía: Fabian Gamper

Producción: Studio ZentralZDF

Sinopsis:

Cuatro niñas pasan su juventud en la misma granja del norte de Alemania. A medida que la casa evoluciona a lo largo de un siglo, los ecos del pasado perduran en sus paredes.

Crítica:

Un fresco pictórico lleno de magia y poesía que abarca una parte de vida en la adolescencia de cuatro chicas de diferentes generaciones –Alma, Erika, Angelika y Lenka- de forma que, en ese “todo” vemos pasar un siglo de historia. El desarrollo transcurre en una granja del norte de Alemania, así que podemos zambullirnos en un paisaje bucólico, aunque no siempre presentado como lugar idílico, en el sentido romántico, pues según la época en la que se centra la narración y, dada la situación social, algunos personajes se verán sometidos a una serie de obligaciones y trabajos nada agradables. El miedo, el gozo y el sufrimiento se concentran a un tiempo que a veces se asemeja paralizado aunque todo fluye al ritmo que marca la naturaleza.

Mas que el seguimiento de una historia de estructura clásica de los tres actos con un “in crescendo” emotivo, el visionado de Sound of falling se convierte en una experiencia sensorial permanente, en la que todos los detalles transmiten mensaje e impregnan los sentidos. Tampoco es un drama lineal convencional, porque Mascha  Schilinski nos fusiona esos 100 años de historia con saltos narrativos imperceptibles, como si fuese una sinfonía de imágenes que llena de armónicos las transiciones temporales, y, por correspondencia, los personajes que describe en esa época.

 La película, narrada sin prisas, es apropiada para poner atención en los pequeños detalles: los silencios, las miradas, el sonido de una puerta que se abre, los pasos en un corredor, un paisaje, etc. En todo eso está la belleza y el dolor, y sirve para sumergirnos en un seductor estado de ánimo místico e intemporal que no nos abandonará hasta el final.

Schilinski desafía los tiempos y deja su sello personal en su manera de contar con imágenes y sonidos; la belleza del paso del tiempo en entornos naturales y su relación del ser humano con ellos. La recreación de escenarios, su cuidada fotografía, la composición de personajes, así como las magistrales interpretaciones de un elenco joven muy acertado -mención especial, Lena Urzendowsky– hacen que la película se convierta en uno de los grandes estrenos del año.

Un deleite sensorial para el espectador.

P. M.