Año: 2025/Duración: 160 min./País: China

Dirección y guion: Bi Gan

Reparto: Yackson yee, Shu Qi, Mark Chao, Li Gengxi, Hao Lei, Zhang Yi ,..

Música: M83/Fotografía: Dong Jingsong

Coproducción: China-Francia; 

Dangmai FilmsHuace PicturesCG Cinémaarte France Cinéma

Género: DramaCiencia ficción

Introducción y crítica:

 Una mujer despierta tras una operación cerebral en un estado de semi inconsciencia. En un mundo en ruinas, en medio del caos, encuentra el cuerpo inerte de un androide e intenta reanimarlo y crearle conciencia contándole historias sobre China y del propio cine. A medida que la mujer va narrando, los sentidos del robot comienzan a restaurarse poco a poco.

La narrativa está estructurada en seis capítulos, planteado cada uno de ellos con temática relacionada con un género cinematográfico distinto. Bi Gan vierte en esta obra un derroche de imaginación de torrencial fantasía apocalíptica, mezclando sueños, recuerdos y momentos clave de la historia del siglo XX.

 El director nos presenta un mundo dinámico surgido de un onirismo subterrenal con una composición plástica arrolladora, entre barroco y gótico, y una paleta de colores y claroscuros fascinantes, donde la humanidad ha perdido la capacidad de soñar, pero una criatura sigue fascinada por las ilusiones que se desvanecen de un mundo misterioso. Este monstruo, a la deriva en la ensoñación, se aferra a visiones que nadie más puede ver… hasta que aparece una mujer: dotada del raro poder de percibir estas ilusiones tal como son, se adentra en los sueños del monstruo, decidida a descubrir la verdad que se oculta en su interior. Resulta que esos sueños son historias contadas en películas que se guardan en la memoria y forman una parte de la vida de cada uno de los seres, inseparable de la vida real.

Es una película inclasificable, única, aunque para definirla de alguna manera, diremos que juega entre la ciencia ficción poética y el cine experimental. Es infinitamente absorbente, creando en el espectador momentos de perpleja seducción y ternura, con otros de rechazo por su oscura violencia. En resumen, es una fábula futurista en un entorno post-apocalíptico.

 En cualquier caso, hay que destacar esta obra de Bi Gan, como una carta de amor al cine, pues cualquier cinéfilo percibirá en cada una de las historias que componen Resurrección, secuencias que son puro homenaje a géneros y directores emblemáticos que dejaron su sello en la historia universal del séptimo arte. Ese homenaje lo redondea con una dedicación a las salas de cine y asimismo a los espectadores.

El director de fotografía (Dong Jingsong) nos sumerge en un mundo de imágenes espectaculares creando un relato caleidoscópico donde la frontera entre la realidad, el sueño y la memoria forman un único mundo.

No hay duda que cuando has visto Resurrección, de Bi Gan, descubres que has entrado en otra galaxia del cine, que desconocías. Indescriptible con palabras.

Pepe Méndez