Título original: Tuner

Año: 2025/ Duración: 109 min./ País: Canadá

Dirección: Daniel Roher

Guion: Robert RamseyDaniel Roher

Reparto: Leo Woodal, Havana Rose Liu, Dustin Hoffman, Jean Reno, Lior Raz,…

Música: Marius De VriesWill Bates

Fotografía: Lowell A. Meyer

Coproducción Canadá-Estados Unidos; 

Sinopsis:

La historia sigue al Joven Niki (Leo Woodal) que trabaja como afinador de pianos con su veterano jefe Harry (Dustin Hoffman). Niki padece hiperacusia, una condición médica que le hace percibir todos los sonidos a un volumen extremadamente alto y doloroso, obligándolo a vivir pegado a unos tapones para los oídos. Sin embargo, esa hipersensibilidad que padece se convierte en su mayor herramienta gracias a su increíble agudeza auditiva. Por casualidad descubre que posee una habilidad que le hace infalible para abrir cajas fuertes. Pero también lo descubren otros que intentan arrastrarlo por un oscuro y peligroso mundo del crimen organizado que puede acabar con su tranquila existencia.

Crítica:

Daniel Roher ya había demostrado en sus documentales, Navalni  (2022) -ganando el Oscar al mejor documental-  y Blink (2024), entre otros, su gran sensibilidad y compromiso para descubrir el alma humana, así que se esperaba con interés su incursión en el cine de ficción por ver lo que nos podía ofrecer, y creo que ha realizado una obra que no defraudará a nadie.

Roher ha elaborado un drama subyugante, demostrando una madurez para dominar todos los aspectos y parcelas que componen una película, cuya narración se mueve entre el thriller y el profundo drama personal, desarrollado por unos personajes magnéticos en los que descarga con frecuencia, dentro del realismo, un sentido de entrega y fidelidad a las personas queridas, con demostrados comportamientos éticos en una obra que mezcla la abnegación y el optimismo.

La autenticidad que consigue imprimir Roher a esta historia la convierte en algo más que un thriller clásico, el hecho de que el personaje sea un afinador de pianos, cuya complejidad en su vida está completamente definida por cómo percibe el audio, el director se esfuerza en hacer que el espectador experimente en carne propia el agobio de la hiperacusia, ligado a la tensión silenciosa de los robos. Además, Roher crea un contexto dramático donde las acciones ilegales del protagonista nacen involuntariamente, y, si posteriormente se ve forzado a repetirlas, es por amor y lealtad hacia seres queridos, justificando así los hechos hacia la conciencia del espectador.

 Es comprensible que en ese contexto dramático otro de los puntos fuertes y que tienen más relevancia en la obra sea su diseño de sonido, con la intención de hacernos experimentar físicamente la misma inquietud y malestar que el protagonista, cuando este percibe sensorialmente los sonidos de alrededor de una manera atronadora, molesta, dolorosa, y podamos así empatizar automáticamente con personaje principal.

Hay que tener en cuenta que en el guion, Niki  (Leo Voodall) no se presenta como un criminal ambicioso con instinto de delinquir, sino como alguien desesperado por salvar a su admirado maestro enfermo (Dustin Hoffman) y saldar sus deudas médicas.

En el apartado de las interpretaciones hay que destacar el gran acierto

de la elección de Leo Voodall para el papel principal pues con una interpretación contenida y sutil consigue transmitir una vulnerabilidad enternecedora, cuyos matices, centrados en su profunda mirada y su lenguaje corporal nos hace sentir como se intenta proteger de un mundo demasiado ruidoso y agresivo para él.

En cuanto a la aparición de Dustin Hoffman, solo bastaría decir ¡que gran maestro! Es un deleite verle como dá vida a ese personaje frágil de salud pero de espíritu luminoso, y las escenas en que él aparece en pantalla se llena de buen rollo la atmósfera.

Pepe Méndez