(LA MALDICION DE LA ALCOBA)

Año: 2026/ Duración: 101 min./ País: Irlanda

Dirección y guion: Damian McCarthy

Reparto: Adam Scott, Florence Ordesh, Peeter Coonan, David Wilmot,..

Música: Joseph Bishara/ Fotografía: Colm Hogan

Coproducción Irlanda-Emiratos Árabes-Estados Unidos; 

Cweature FeaturesImagenation Abu Dhabi FZNeon FilmsSpooky PicturesTeam ThrivesWaypoint Entertainment. Distribuidora: Neon

Género

Terror | SobrenaturalLiteratura. Brujería

Sinopsis: Un escritor de terror visita una posada irlandesa para esparcir las cenizas de sus padres, sin saber que se dice que la propiedad está encantada por una bruja.

Hakum es un film especialmente construido para los amantes del género de terror, en donde los efectos de sonido y aparición de imágenes entre penumbras, cargan el misterio y pueden provocar inesperados sobresaltos, con el consabido susto inmediato, por supuesto, ese es su poder.

McCarthy, especialista en este tipo de cine, y siguiendo la línea de “Oddity” y ”Caveat” pero cambiando de escenario, nos transporta a una vieja posada irlandesa, en medio de un paraje rural, lugar ideal para crear una atmósfera de cuento de terror entroncado con las leyendas del siglo XIX, en donde los encantamientos y apariciones de brujas dejaron su sello para atemorizar a los niños de la época. En esa cultura se mueve la película, aunque McCarthy la ambiente en actualidad, no deja de poner los ingredientes para que en todo momento respiremos ese misterio, que va entre lo onírico y el cuento de terror. La cosa funciona, aunque la carga tenebrosa no se construya a un ritmo frenético y tenga lapsus -deliberados o no- en la continuidad narrativa, pero que sirven para concentrar nuestra máxima atención en el desenlace de cada secuencia.

Si para la trama se inspira en las leyendas y el folklore irlandés, para la creación de los momentos tensos y tenebrosos, en donde imperan momentos de terror, se vale de una efectiva iluminación de manchas y sombras, apoyada por una aplicación de los sonidos que refuerzan los impactos emocionales.

La interpretación de Adam Scott, en su papel de escritor huraño, algo asocial, es sobria pero efectiva, encajando perfectamente en su personaje  interesado por las leyendas de misterios sin resolver -obvio, pues es un autor de novelas de ese género- por eso la historia puede entroncar con narraciones de Conan Doyle o la literatura de Agatha Christie, aunque recargada con efectos que crean sensaciones más truculentas en las que los efectos especiales digitales juegan un papel importante en la potenciación de los frecuentes sobresaltos que sorprenden al espectador.

Pepe Mendez