CERRAR LOS OJOS / APAGAR EL MUNDO

Quiet Life
País: Grecia
Año: 2024/Duración: 99 min./
Dirección: Alexandros Avranas
Guion: Stavros Pamballis, Alexandros Avranas
Reparto: Chulpan Khamatova, Grigoriy Dobrygin, Naomi Lamp, Miroslava Pashutina, Eleni Roussinou, Lena Endre
Música: Tuomas Kantelinen
Fotografía: Olympia Mytilinaiou
Coproducción Grecia-Francia-Suecia-Alemania-Estonia-Finlandia;
Sinopsis:
Suecia, 2018. Un misterioso síndrome que afecta a niños refugiados desata la preocupación entre médicos y políticos. Sergei y Natalia se han visto obligados a huir de su país natal tras un ataque que casi acaba con la vida del primero. Se han instalado con sus dos hijas pequeñas en Suecia, a la espera de que la Junta de Migración decida sobre su solicitud de asilo.
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El director griego Alexandros Avranas, conocido por haber ganado el León de Plata en el 2013 por “Miss Violence”, y también por el film “Dark Crimes” (2018) interpretado por Jim Carrey, nos ofrece ahora “Vida en pausa” un drama familiar inspirado en el fenómeno aparecido, parece ser como consecuencia del sistema social hermético, frio y deshumanizado de un país altamente moderno, que presume en Europa de una atención social casi perfecta. Avranas aborda con destreza visual perfecta y, expone con crudeza el tema de la inmigración y la deshumanización burocrática. El director se centra en el llamado Síndrome de Resignación Infantil, un extraño fenómeno real aparecido en Suecia que afecta a niños con familias en proceso de ser aceptados como refugiados. La película, coproducida por seis países, sigue a una familia rusa que huye de la persecución política y se instala en el país escandinavo, pero se encuentra con un sistema hostil tras ser rechazada su solicitud de asilo, lo que desencadena el enigmático drama.
Con un desarrollo narrativo de observador frio y distante, sobre relaciones entre personas que necesitan ayuda de los representantes del Estado, y convertido ese intercambio de relaciones en protocolos cordiales pero sin alma, evoca una atmósfera futurista de incomprensión de los sentimientos, cercana a lo que imaginamos que podrían ser la relaciones humanas en diálogo con la IA. Con situaciones de incomprensión magníficamente retratadas que planean todo el film y que, inducen a la resignación del individuo como ser para envolverlo en una especie de pesadilla kafkiana, así discurre el discurso narrativo de Avranas, con una estética deliberadamente distanciadora con el espectador, pero que termina envolviéndole por la carga emocional que encierra el drama planteado.
A pesar de que no se profundiza en las causas científicas del síndrome de resignación infantil, y de que, al respecto de esa anomalía, el espectador sale casi con tantos interrogantes como con las que entró, la película es muy interesante porque su mensaje abarca aspectos humanos que chocan con un sistema social ciego, de protocolos oficiales correctos pero fríos, dentro de una sociedad moderna que se cree preparada para resolver todos los problemas de sus ciudadanos, pero que en ocasiones lo hace siguiendo caminos equivocados.
Hay que destacar la buena ambientación, el montaje austero y la frialdad interpretativa, a través de la cual nos envuelve en una atmósfera de relaciones futuristas que preconizan hacia donde se dirige la humanidad, masa de súbditos obedientes de las directrices de los Estados a los que pertenezcamos, que a pesar de la buena intención por resolver muchos de nuestros problemas de una manera perfecta, siempre habrá fisuras por las que se cuele el hielo que puede congelar las fibras más sensibles del ser humano.
Una obra interesante que ofrece estimulantes motivos, tanto dramáticos como estéticos, para verla. No es perfecta, pero que expone una temática original, desarrollada en un mundo en contraste entre la ficción, la cruda realidad y la distopía. Una invitación a la búsqueda de respuestas por nosotros mismos.
Pepe Méndez
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