El Festival de cinema de Málaga ha cumplido veintidós Ediciones, dos de cine en español -lo que permite colocar en sección oficial a competición títulos latinoamericanos- al tiempo que parece haber encontrado su calendario. La 22 edición se inauguró con la discutible Taxi a Gibraltar, de Alejo Flah, y se clausuró con la no menos discutida Los Japón, de Álvaro Díaz Lorenzo, ambas protagonizadas por Dani Rovira. El jurado, presidido por Patricia Ferreira, concedió los más importantes galardones (biznagas) a la catalana Els dies que vindran, de Carlos Marqués Marcet (mejor film, mejor director y major actriz) y a la argentina Las niñas bien, de Alejandra Márquez, concediendo la Biznaga del premio especial del jurado a Esto no es Berlin, de Hari Sama, una película mexicana que no pude ver, dada mi incorporación tardía, razón por la que no pude ver la valenciana Asamblea, de Álex Montoya, ópera prima con un excelente Reparto, presentada en ZonaZine, donde fueron premiades la española Ojos negros, de Marta Lallana e Ivet Castelo, y la chilena Perro bomba, de Juan Cáceres. La sección competitiva presentaba más de veinte largometrajes, ZonaZine unos nueve, Málaga Premiére unos ocho, además de documentales, cortometrajes, homenajes (Julia Gutiérrez Caba, Raúl Arévalo, Javier Gutiérrez, Rafael Cobos, Cecilia Roth), pases especiales, 5 minutos, películas de oro –Amanece que no es poco, de José Luis Cuerda, por España, y La historia oficial, de Luis Puenzo, por Latinoamérica-.

Tampoco pude ver el cortometraje premiado, Benidorm 2017,de la catalana Claudia Costafreda, pero pude ver un buen montón: 7 razones para huir, de Esteve Soler, Gerard Quinto y David Torras, siete episodios con tanto humor negro como mala idea y un gran reparto, Staff only, de Neus Bellús, con grandes interpretaciones de Elena Andrada y Sergi López, la hispano-argentina Yo, mi mujer y mi mujer muerta, de Santi Amodeo, biznaga de interpretación para Óscar Martínez, Sordo, de Alfonso Cortés Cabanillas, La Banda, de Roberto Bueso, la ya estrenda ¿Qué te juegas?, de Inés de León, El doble más quince, de Mikel Rueda, Litus, de Dani de la Orden, Antes de la quema, del veterano Fernando Colomo (premio del público), una divertida y delirante comèdia, Buñuel en el laberinto de las tortugas, de Salvador Simó, una experiencia muy recomendable, un film de animación con parámetros muy distintos, Abuelos, de Santiago Requejo, protagonizada por Carlos Iglesias, Roberto Álvarez, Ramón Barea, Ana Fernández, Mercedes Sampietro, etc., un film que debería haber estado en la competición oficial y no en Prèmiere…, un documental sobre El crimen de Cuenca, titulado Regresa el Cepa, de Víctor Matellano, la discreta El increíble finde menguante, de Jon Mikel Caballero, etc. Un balance tan curioso como positivo del cine español que se produce actualmente.

Mientras, como cine latinoamericano, muchas en coproducción, algunas totalmente anodinas, pequeñas joyas valiosas como Aire, de Castro Godoy, Argentina, Insumisas, de Fernando Pérez y Laura Cazador,Cuba, la ya citada Las niñas bien, México, O grande circo místico, de Carlos Diegues, Brasil, frente a las poco estimulantes El despertar de las hormigas, de Antonella Sudasassi, Los helechos, de Antolín Prieto, Niña errante, de Rubén Mendoza, o Vigilia en agosto, de Luis Maria Mercado. Sobraban unes y faltaba tiempo, pero el pulso al cine español se puede seguir echando..

Toni LLORENS

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