Durante semanas los europeos se desayunan leyendo un periódico o viendo unas noticias por televisión que les ponen al día de los últimos naufragios de la noche anterior. Suelen verse imágenes de salvamentos y a lo sumo algun plano general marítimo de cuerpos flotantes, desconocidos… Son muertos anónimos, de países distantes y los europeos siguen, seguimos vaya, con nuestras tareas habituales.
Ha bastado una sola instantánea del niño sirio en la playa turca para que las redes sacaran humo…
Ahora cabe hacerse reflexiones paralelas: Tras la imagen vista y la voluntad de hacer algo, ¿estarán estos mismos europeos dispuestos a aceptar la diferencia que supone recibir a los recién llegados… En fín, así somos de contradictorios los seres humanos…La imagen del policía turco con el niño en brazos eleva el fotoperiodismo a icno global de la humanidad durante unos días, pero de momento, lo único que se transmite al mundo es un tremendo desconcierto de este mosaico, cada día más resquebrajado, que es este continente europeo.

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