El jurado internacional del 66 º Festival Internacional de Cine de Cannes, presidido por el realizador estadounidense Steven Spielberg, ha premiado con la Palma de Oro “La vie de Adèle. Chapitre 1 & 2” del tunecino “afrancesado” Abdellatif Kechiche haciendo justicia al sentimiento desvelado de aclamación incondicional y unánime de la prensa mundial inmediatamente después de su proyección.

Abdellatif Kechiche, Léa Seydoux y Adele Exarchopoulos.

“La vie de Adèle. Chapitre 1 y 2”, que se estrenará en nuestro país con el título “El azul es un color pálido”, nos lleva de lleno en una riada imparable de sensaciones y sentimientos a través del seguimiento de los primeros pasos de la adolescente Adèle (Adèle Exarchopoulos) para encontrar su identidad sexual mientras inicia una apasionada y tórrida relación amorosa con una chica que lleva el pelo tintados de azul, Emma (Léa Seydoux). Se trata de una película de tres horas de duración sencillamente magistral que sabe transmitir desde la inmediatez, la frescura y la naturalidad toda la sensualidad, la carnalidad, el romanticismo y la desesperación de una relación sentimental de alto voltaje sexual y emocional.

Los Coen triunfan con una tragicomedia musical

El gran premio del jurado ha sido para la película de los hermanos Coen Inside Llewyn Davis que sigue la trayectoria de un cantante folk que fracasa indefectiblemente cuando intenta abrirse camino en la escena musical neoyorquina. Este recorrido frustrado en busca del éxito está explicado en clave de comedia negra de tonalidades fatalistas con un humor negro e inteligente, impagables personajes estrafalarios como siempre a casa Coen y gags visuales brillantes. En esta comedia oscura y esperpéntica juega un papel importante la presencia de un gato sin nombre que sirve para añadir más humor en primer término, pero que cumple eficazmente la función simbólica de reforzar el carácter extraviado y perdido de este músico sin suerte.

Amat Escalante es premiado por un retrato inmisericorde de la violencia en México

El Premio a la mejor dirección ha recaído de forma inexplicable en el director mexicano Amat Escalante que en su película Heli retrata con toda crudeza la atmósfera de violencia enquistada en la sociedad mexicana. Un cine de la crueldad que apuesta por la demostración de una violencia extrema ejercida sin miramientos como malos tratos, torturas y agresiones de todo tipo, que dibuja un retrato de un país inmerso en una espiral de brutalidad sin freno. Es cierto que la explicitud de sus imágenes puede mover al rechazo al espectador más sensible pero algunos momentos atesoran chispas perdurables como el precioso largo plano final que incorpora una cierta belleza, calidez y esperanza en la desgraciada vida de sus damnificados protagonistas.

Jia Zhangke se lleva un premio por su boceto nihilista de una China convulsa

El premio al mejor guión ha sido para un habitual del festival como el chino Jia Zhangke, que ha participado hasta cuatro veces en la sección oficial, que ha presentado a concurso la estimable películas Touch of sin. Jia Zhangke esboza un retrato colectivo de la China contemporánea a través de diferentes personajes que sufren situaciones límites que les lleva al uso de la violencia en todas sus manifestaciones. En una estructura desordenada y fragmentaria, las diferentes historias se alternan hasta formar un heterogéneo mosaico de la sociedad china en que las explosiones de violencia personal aparecen como única salida en un clima de nihilismo desesperanzado.

Bérénice Bejo aparca la comedia ligera para una inusitada intensidad dramática

El premio a la mejor actriz fue para la actriz Bérénice Bejo descabalgando a las dos actrices favoritas de todos por su magistral actuación en la película ganadora del certamen francés, La vie de Adèle. Chapitre 1 & 2. Bérénice Bejo da el salto a un registro mucho más dramático después de diversión de The artist dirigida ahora por el director iraní Asghar Farhadi en la cinta francesa Le passé en el que es una nueva apuesta de este director para seguir hurgando con gran eficacia en los hilos los imprevisibles sentimientos humanos puestos a prueba. En medio de un terreno propicio para las explosiones de las emociones en el ámbito familiar cuando emerge un secreto del pasado encontramos en este fuego cruzado a Marie (Bérénice Bejo) que está a punto de divorciarse de su primer hombre mientras convive con otro hombre. El resultado es un melodrama enrevesado sobre las conflictivas relaciones humanas en las que Farhardi es capaz de crear una espesa telaraña humana donde todos los personajes se encuentran atrapados para construir un clima de enrarecimiento creciente a base de reproches, acusaciones y heridas abiertas que cuestan de cerrar .

Bruce Dern conmueve en su papel de abuelo solitario en trayecto a la dignidad

El premio al mejor actor ha sido para Bruce Dern por su papel en Nebraska del director estadounidense americàAlexander Payne. Se trata de una película de apariencia sencilla y ambición modesta que contiene la historia mínima de un abuelo alcoholizado, Woody Grant (Bruce Dern), empeñado en cobrar un premio de un millón de dólares que la mujer y los hijos le dicen que es un engaño publicitaria. Se trata de un último acto determinación y de voluntad propia a cargo de un pobre anciano que padece síntomas de demencia, figura de padre nada ejemplar, hombre menospreciado por todos y marido anulado por una mujer demasiado posesiva. Es una película que se ajusta al formato de road movie hecha en blanco y negro que empieza a crecer ya hacerse grande a pesar de la sencillez de su trama y donde el humor cálido, inocente y respetuoso propio de Payne provoca que la melancolía, la ternura, la humanidad, el amor y la emoción aflore hasta culminar en un precioso final de aquellos que te llegan al corazón y t’ericen la piel.

Hirokazu Kore-eda y la complejidad de las relaciones familiares

Por otra parte, el premio del jurado ha sido para el japonés Hirokazu Kore-eda que Like father, Like sonsegueix explotando con delicadeza y sutilidad los lazos de sangre dentro de la familia como territorio propenso a la circulación indiscriminada de todo tipo de sentimientos y emociones. Plantea un punto de partida de enorme poder dramatúrgico al presentar una situación de infancias cruzadas que cuestionarán las relaciones paterno-filiales establecidas cuando dos familias antagónicas, dos modelos de vida diferentes, reciben una gran sacudida el día que los anuncian que sus respectivos hijos han sido intercambiados en el hospital donde nacieron. La grandeza de Kore-eda es que sabe imprimir un aire de simplicidad desarmante a unas historias que reposan sobre las fluctuantes relaciones personales dentro del círculo familiar. El japonés es un fabricante de melodramas aterciopelados y suaves gracias a una realización transparente y limpia capaz de despertar emociones primarias y despullades.JOAN Millaret VALLS / ACPG

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