La gran cita profesional del sector de la exhibición cinematográfica europea, el CineEurope, celebró su 35ª edición a finales de junio en Barcelona, mirando al futuro de manera esperanzadora. Los cuatro mil acreditados dan testimonio de la importancia y el dinamismo de este sector clave de la industria audiovisual. Además de presentaciones de nuevos estrenos, de nuevos equipos de sonido y proyección, y de herramientas digitales para una mejor gestión de las salas y de la relación con los espectadores, en CineEurope se dieron a conocer diversos estudios e informes, entre los que destaca el elaborado por el CNC francés y presentado por su directora de estudios, Cécile Lacoue, sobre las tendencias globales de la exhibición cinematográfica.
La era del cine como acontecimiento: el resurgir de las salas de cine
El mercado cinematográfico mundial, aunque todavía se encuentra en un proceso de recuperación tras la pandemia, presenta señales de gran dinamismo en diversos territorios, especialmente en Europa, donde la resiliencia y la innovación están transformando el negocio de la exhibición. Aunque el peso de Europa en la taquilla global se ha reducido ligeramente, representando un 24 % en 2025, el sector está viviendo una mutación acelerada que abre nuevas oportunidades basadas en la diversificación y la calidad de la experiencia.
Según el estudio del CNC, las principales tendencias que están definiendo el futuro de las salas son las siguientes:
- La apuesta por el formato «Premium» y el confort superior. Una de las estrategias más exitosas para dinamizar el mercado es la premiumización de las salas. Prácticamente todos los nuevos complejos que se abren en Europa incluyen butacas reclinables, tecnología de sonido envolvente (como el Dolby Atmos) y proyectores láser 4K como estándar, sustituyendo a los proyectores 2K de lámparas, que fueron los que relevaron a los antiguos proyectores de 35 mm hace década y media. Según el estudio, el público ha demostrado estar dispuesto a pagar un sobreprecio por una experiencia que no puede reproducir en casa. Por ejemplo, encontramos casos como los cines Everyman en el Reino Unido, que han visto cómo su número de pantallas crecía significativamente gracias a un modelo de «cines boutique» con servicio de restauración en sala.

- La exhibición como acontecimiento social. Ir al cine ya no es una «salida habitual», sino una salida escogida y especial. El éxito de eventos como «Barbenheimer» ha demostrado que el público se moviliza masivamente ante grandes hitos culturales. Además, la diversificación de contenidos hacia conciertos, retransmisiones deportivas y eventos temáticos permite a los exhibidores fidelizar comunidades específicas y llenar las salas en franjas horarias alternativas.
- La reconexión con las generaciones Z y Alfa. A pesar del mito de que los jóvenes solo consumen contenido en dispositivos personales, la Generación Z (de 14 a 29 años) es la que más frecuenta las salas (con una media de 6,1 visitas en 2025). Estos jóvenes buscan espacios de conexión real y experiencias compartidas que el mundo virtual no les puede ofrecer. Y, muy importante, este público joven valora especialmente la capacidad del cine como espacio de bienestar y desconexión personal.
- El cine independiente como nodo comunitario. Las salas independientes y de Arte y Ensayo están liderando el camino en la transformación de su modelo económico hacia centros comunitarios. Mediante la programación a medida, la organización de debates, exposiciones y la venta de productos locales, estas salas han conseguido fidelizar a un público que busca proximidad y compromiso cultural. En Polonia, por ejemplo, el segmento de Arte y Ensayo es uno de los más dinámicos, con una red activa que recibe apoyo para acciones educativas.
- El impulso del cine de patrimonio y los reestrenos. Ante la irregularidad de la oferta de los grandes estudios en los últimos años, el cine de repertorio se ha convertido en una fuente de ingresos creciente. Los reestrenos de clásicos están funcionando muy bien en toda Europa, atrayendo a un público que a menudo nunca había visto estas obras en pantalla grande, y creando un sentimiento de comunidad intergeneracional.
- Modelos de suscripción innovadores. La implementación de sistemas de abono, como el modelo Cineville en los Países Bajos o Cinfinity en Alemania, ha demostrado ser una herramienta eficaz para garantizar una base constante de espectadores para los cines independientes. Por ejemplo, en los Países Bajos, este modelo de suscripción ha permitido que las entradas en salas de Arte y Ensayo aumentaran un 13 % en 2025, en contraste con la caída general del mercado.
- Políticas públicas de apoyo activo. Europa destaca por el papel de las instituciones en la protección del ecosistema cinematográfico y, además del clásico modelo francés, encontramos a Italia y Polonia como ejemplos de éxito: el país transalpino ha implementado descuentos estatales para fomentar el cine italiano y europeo en verano («Cinema Revolution»), mientras que Polonia tiene la mayor cuota de visitas escolares del mundo, con un 12 % de su frecuencia total ligada a programas educativos.
- El cine como espacio de bienestar mental. Una tendencia emergente, detectada especialmente en el Reino Unido, es el posicionamiento del cine como un lugar beneficioso para la salud mental. En un mundo saturado de pantallas personales, la sala de cine ofrece una desconexión social beneficiosa, un mensaje que impacta fuertemente entre los jóvenes, conscientes del exceso de consumo digital.
- El auge del cine «local» y el nuevo soft power. Uno de los hechos más destacados es el fin de la hegemonía absoluta de Hollywood, cuestión que abre la puerta al crecimiento de las cinematografías estatales y nacionales. Además, la diversidad se vuelve clave, y el público está cada vez más habituado a ver obras en versión original o subtituladas. Dejando de lado datos impresionantes como los de Japón, con cuotas de mercado del 76 % en Japón, o del 64 % en el caso de Indonesia, encontramos casos de éxito en Europa como Italia, donde la cuota de mercado del cine «local» alcanzó el 33 %, o Polonia con un 27 %.
En resumen, según este estudio, a pesar de las dificultades globales, las salas de cine que apuestan por la calidad, la diversidad y su papel como espacios de vida social están encontrando un camino sólido hacia el futuro. El dato más esperanzador es que la cinefilia se está rejuveneciendo y que el público reclama, más que nunca, historias que reflejen su propia identidad. Un mensaje que apela a los otros dos grandes eslabones de esta industria: la producción y la distribución.




